jueves, 7 de marzo de 2013

CARL BARKS: SU MARCA EN LAS HISTORIETAS Y EN EL MUNDO REAL.




Esta es la segunda y ultima parte del articulo donde les comento algunas de las anécdotas que el gran escritor- dibujante Carl Barks tuvo cuando trabajaba haciendo historietas con los populares personajes de la corporación Walt Disney en el siglo pasado.

Esto va para los que han leído estas historietas, habrá que suponer que cuando existen tres sobrinos que son como trillizos idénticos, algunas veces es difícil seguirles el paso para diferenciarlos uno del otro tan solo usando la vista.

Así que ha habido ocasiones, y son raras ocasiones, cuando Barks accidentalmente agregó un cuarto pato pequeño. Esto es lo que algunos catalogan como un error de su parte. Este error que dejo pasar el editor en esas ocasiones, ha sido tema de innumerables bromas entre los patofans que han llegando a llamar a este personaje “Phooey, el cuarto sobrino.” (Fuchi, si lo traducimos al español.)

Sin embargo, todos sabemos que al ser mencionado algo insistentemente, hasta una broma puede convertirse en algo serio y adoptar una postura diferente, así que para que estemos todos de acuerdo hasta aquí, “no existe ningún cuarto sobrino llamado Fuchi.”

Es tan solo una broma entre los dibujantes y fans de los habitantes de Patoburgo / Patolandia como se ve en el panel que pongo como ejemplo.
PHOOEY DUCK
Pero existen patofans que indagan más de lo que uno no se espera y surgen cosas en la Internet como “¿la primera aparición de Fuchi?”



PATO FUCHI
Esta imagen pertenece a una tira cómica impresa en Noviembre de 1,946.
Pero la leyenda del cuarto patito es tan persistente que un escritor holandés hizo un cuento oficial.
Nos cuenta sarcásticamente que los tres sobrinos son impactados por un relámpago y gracias a ello, durante momentos de estrés, ellos pueden generar un cuarto sobrino que se hace realidad por unos momentos y desaparecer segundos después.



En fin, volvamos a 1,945, y revisemos la historieta FOUR COLOR COMICS #108, ahí Barks escribió y dibujó un cuento titulado “el Incendiario” con el Pato Donald.


¿Cuál es el problema? Den un vistazo a estas dos páginas de muestra:

FIREBUG 1


FIREBUG 2


Donald siempre tan propenso a los golpazos en su cabeza para terminar trastornado. Bien, después que el pato que se viste de marinero se convierte en un pirómano, alguien más comienza a robarle su técnica incendiaria (como todo un experto, Donald podía hacer fuegos con forma de “t,” de cuadrados, etc.)
En el desarrollo del cuento, un policía incendiario perseguía a Donald hasta que todos descubren que se trataba de un impostor, otro pirómano que se robaba las ideas incendiarias de Donald. Vean estas dos páginas más:

FIREBUG 3


FIREBUG 4


Como todos ustedes ven, todo el cuento fue un sueño.
Pero atención, los dos últimos paneles NO son de Barks, estos fueron reescritos y dibujados por otra persona. Según Barks, “los editores objetaron los dos últimos paneles de esa historia porque yo hice que Donald prendiera fuego al cesto de basura del juez. [Eso] accidentalmente quemó el juzgado y él terminó encarcelado. Western [Publishing] no podía tener un personaje Disney viéndose detrás de las rejas en el panel final de la historia, así que ellos cambiaron el final. Ellos no solían redibujar mi arte así; los editores casi siempre sugerían al mismo dibujante que hiciera los cambios. Pero esos dos paneles podrían haber sido hechos por alguno de los dibujantes del personal, como Carl Buettner (director de arte) o Tom McKimson.”


Yo podría agregar el nombre del dibujante Dan Noonan a la investigación.
Para los estadounidenses, los paneles originales de Barks se han perdido para siempre.
Para Alemania y los países escandinavos, se ha publicado una versión alternativa de este cuento en el segundo volumen de “Carl Barks Collection.”  Allí se ha restaurado el final original, ahora escrito por Geoffrey Blum y dibujado por Daan Jippes.

Es mi opinión, y es una sospecha que la orden de cambiar el final de la historia NO es porque Donald termina en la cárcel, porque ese “chiste” era común en las caricaturas estadounidenses en esos años.

El pato berrinchudo ya había sido visto detrás de las rejas anteriormente, aquí hay un ejemplo, en un cuento publicado en la historieta WALT DISNEY’S COMICS AND STORIES #50 (dibujos de Buettner):
DONALD EN WDC50
¿Espeluznante, no?


Para mi que el cambio se debe haber dado por la indecisión de hacer un personaje muy popular para los niños que este provocando incendios en la “realidad” (lo que es opuesto a un sueño – pesadilla.)
Y para terminar, un relato de la vida real desde Alemania que parece digno de los cambios en la personalidad de Donald a los que nos acostumbró Barks en sus cuentos.

Arno Funke nació en 1,950. Ya en sus treintaitantos años, él había estado trabajando pintando automóviles y carteles por un buen numero de años.
Pruebas posteriores indicaron que los humos de las pinturas le hicieron una significante cantidad de daño cerebral a su persona, lo que explicaría sus siguientes acciones.


Porque, ustedes verán, el sujeto se volvió un extorsionador que se burlaría de la policía por años.
Funke supo aprovechar la frontera divisoria entre Berlín Oriental y Berlín Occidental en los años ochentas para asegurarse de no ser capturado. El perturbado mental colocaría bombas en los almacenes de Berlín Occidental y llamaría para amenazar desde Berlín Oriental, exigiendo dinero para no encender la bomba.

Una vez, una bomba explotó, causando serios daños a una tienda de ventas, pero nadie salio herido. Se ha dicho después que Funke era extremadamente cuidadoso de no herir a nadie.
Para su carrera criminal, Funke comenzó a llamarse a si mismo “Dagobert” que es el nombre que utilizan en Alemania para nombrar a Uncle Scrooge, el tío Rico (¡!)

En los siguientes seis años, Dagobert inspirado en algunos pasajes de las historietas hechas por Barks para Disney, se enfrascó en el juego del gato y el ratón, utilizando sus talentos para evitar ser atrapado.
Inclusive llegó a diseñar dispositivos que lo ayudarían en sus chantajes, como unas maquinas que recorrían sobre los rieles de los trenes donde él exigía que depositaran el dinero, para luego desaparecer de la vista en falsos fondos que estaban ocultos, y poder dejar caer el botín en cualquier punto de las vías.

Como Dagobert, el chantajista se volvió un fenómeno popular de su cultura, canciones y camisetas en su honor aparecieron.
Todo llego a un punto crítico para la policía que hasta tuvo que combinar cientos de páginas de las historietas de Carl Barks, esperando encontrar alguna pista en esos cuentos.
Finalmente, Funke fue atrapado en 1,994.

Él fue sentenciado a pasar nueve años en prisión pero solo estuvo seis años encarcelado. La reducción en su condena fue debido a la evidencia confirmada de su daño cerebral.
Al estar libre, él escribió un libro sobre su vida criminal.


Funke ha trabajado como caricaturista para una editorial de libros desde entonces, y en ocasiones, da numerosas conferencias y aparece invitado en la televisión.
Y como imaginan, existen más anécdotas relacionadas con Barks que me gustaría comentar (como las “pato aventuras” que inspiraron a George Lucas para su “Indiana Jones,” cambios inesperados de personajes o las restricciones bizarras, etc.) pero lo dejaremos para otra ocasión. Hasta la próxima colaboración.

Escrito por Héctor Augusto Sovero Gastañeta.

P.D.: a quien le interese, el nombre completo del popular personaje es Donald Fauntleroy Duck, pero nunca ha sido creado o usado por Barks. La primera vez que fue mencionado fue en la caricatura para los cines “Donald gets drafted” (“Donald es reclutado.”)

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