martes, 7 de agosto de 2012

El fin del Candór en los Comics (Parte 4-Final)


PARA MARVEL SIEMPRE HUBO DOS OPCIONES PARA GWEN STACY: MATRIMONIO O MUERTE.


Este es el capitulo final de mi disertación iniciada el mes pasado dedicada a los araño-filos y gente interesada en este tema.

En el pasado siglo, al leer el número 3 del SORPRENDENTE HOMBRE ARAÑA (la versión mexicana publicada por Macc Division Historietas) en 1,974, yo estaba completamente perplejo sobre como el grupo Marvel explicó en segundos, la manera en que había matado a Gwen Stacy. 


(Luego leería la historia en su idioma original publicada en SORPRENDENTE HOMBRE ARAÑA #121.)
Yo leí y volví a leer, las líneas dichas por el Duende Verde, sobre como una caída de esa altura podría matar a cualquiera antes de impactar el suelo, en este caso contra el agua, pero no le encontraba sentido a eso.


En esa misma época, había una teoría en donde aseguraba que las victimas de tales caídas morían por sofocación porque el aire que roza la cabeza seria demasiado rápido para respirarlo, hasta alguien se tomo el trabajo de calcular que 60 millas por hora era la marca necesaria para tal acto funesto. Posteriormente, todas estas hipótesis se comprobaron como falsas.

Volviendo a 1,973, el Hombre Araña anteriormente ya había rescatado docenas de personas quienes habían estado cayendo de grandes alturas ¿por qué esto era diferente? la esperada respuesta a esta incógnita seguía dilatándose en el reino oscuro de la editorial.


Pasaban los meses y los lectores del SORPRENDENTE HOMBRE ARAÑA que seguían comprando la colección comenzaban a ver como su otro yo, Peter Parker, empezaría a enfrentarse con la nueva dirección que tomaría su destino sin la mujer que todos pensaban estaba señalada a ser su esposa y compañera en la vida.

Vuelvo a recalcar que en la época que fue publicado el relato de la muerte de Gwen Stacy, gran parte de los fanáticos de historietas aprendían el verdadero significado de la vida y la muerte, algo inusual de ver para muchos acostumbrados a pensar que el contenido de las historietas llenas de paginas con paneles a colores, es para consumo infantil - juvenil.


La dura lección que todos los lectores aprendieron fue a costa de la felicidad de su héroe.
Pero en una era que no existe Internet, sin acceso a los perpetradores para tratar de buscar sus explicaciones sobre este acto, solo quedaba entablar comunicación por medios de cartas a la editorial.

Un caso especial fue Stan Lee, quien era el unico de la editorial que realizaba seminarios para extender el credo del cosmos Marvel, con continuas conferencias en las universidades que estaban dispuestas a verlo promocionando sus productos y siempre deleitándose entre sus pares de ser el único editor-escritor con sus brazos abiertos para todo el mundo que lo alabase. Todo un animal político en ventas.


Al pasar los años, fue evidente que el tipo tenia gran confianza en sus hinchas que llamaba "verdaderos creyentes," al llegar al extremo de modernizarse en su apariencia poniéndose pelucas para cubrir su pelada cabeza y ropa chillona para sentirse extravagantemente “groovy” como los jóvenes universitarios, pero como lo explique en mi blog [Comics Fan Files] al hablar sobre argumentos absurdos que afectan el animo de los admiradores de Arañita, luego de salir a la venta el número con la controversial muerte, el “profesor hippie” se encontró con furiosos fanáticos, todos fastidiados por su "genial" decisión editorial que lo hicieron sentir atemorizado por su pellejo.

Al fin, pasaron no uno, no dos, no tres, sino cuatro meses (después que salio a la venta el ejemplar que sacudiría el género de los superhéroes) un editorial explícitamente defensivo apareció en la columna de cartas de EL SORPRENDENTE HOMBRE ARAÑA #125.


Siguiendo al predecible flujo emocional de sus consumidores, la mayoría mostrándose pasmados por este giro mórbido de los eventos, el "personal de la editorial" ofreció su argumento en su defensa sobre la muerte de Gwen Stacy.
Aquí la casa de la ideas confirmaba que fue el mismo héroe quien era directamente responsable de la muerte de su pareja.  
"[. . .] nos entristece tener que decir que el efecto del látigo que ella experimentó cuando la telaraña de Arañita la detuvo tan de improviso fue, de hecho, lo que la mató.

Abreviando, fue imposible para Peter salvarla. Él no podría haberse columpiado a tiempo; la acción tomada por él resultó en la muerta de ella; si él no hubiese hecho nada, ella ciertamente hubiese tenido que perecer. No había ninguna salida."

De seguro esto elevó más la tragedia a casi niveles míticos, pero afortunadamente para Peter, él sinceramente no se había percatado de haber cometido el crimen. Lo que más alboroto causaba, como sea, fue la misma explicación por tal decisión editorial; que fue "necesario": 


La relación entre Pete y Gwen habían estado atravesando un montón de subidas y bajadas sin consecuencias y a menos que los dos fueran a casarse, no había más que hacer. Pero el matrimonio parecía una equivocación, también. Peter no estaba lo suficientemente listo.

Así que Gerry, Roy [Thomas, editor], y Stan debatieron el asunto [. . .] todos alcanzaron la misma conclusión inevitable: la muerte de Gwen estaba simplemente destinada a suceder [. . .]
Los eventos se han construidos solos de una forma que su única resolución lógica fue la tragedia. [. . .] Así que no culpen a Gerry. No culpen a Stan. No culpen a nadie. Solamente los trabajos inexorables e inescrutables sobre las circunstancias son culpables esta vez.


Ya uno puede imaginar a un fanático leyendo esta justificación descocada y como criatura pensante, este reaccione con disgusto.
Al intentar absolverse ellos mismo de la responsabilidad a los ojos de sus admiradores, ese equipo creativo estaba tratando de decir que el deceso de Gwendolyne Stacy fue un ingrediente orgánico de la historia que se desarrollaba ¡un evento "ineludible" que solamente tenía dos alternativas, matrimonio o muerte!

Todos ellos ignoraron en esas discusiones que tenían docenas de posibilidades (Gwen encontrando otro novio, tener un trabajo que la saque del escenario, discutir con Parker y definitivamente desaparecer, que ella se mude a otra historieta, etc. Ustedes pueden pensar en otras sugerencias.)

Lamentablemente, las implicaciones de misoginia en el universo Marvel controlado por Lee y sus fieles empleados son para titubear.

¿Es la muerte la única alternativa creativa al matrimonio de un personaje femenino importante o fue esto meramente la elección de un escritor perezoso atemorizado para manejar la historia y llevarla hacia ese camino?


Por si las moscas, aquí hay una definición de mediocre: ser de inteligencia poco sobresaliente.
Esto es ciertamente irónico que uno de los momentos mas memorables de la maduración del medio (la línea que divide una edad de ingenuidad y una era de sabiduría a duras penas obtenida) deba tener que ser aceptado en lo que se interpreta en un acto imprudente de cobardía creativa. Como sea, lo hecho, hecho esta y la historia ha sido escrita.

La conclusión es que la muerte de Gwen Stacy no puede ser exagerada en términos de importancia para el medio de historietas y en particular para el género de superhéroes. Tan vasta y cósmica en la medida que pueden ser algunas aventuras de superhéroes.

Al leerla uno en ese preciso instante en que fue publicada, fue uno de los momentos más trágicos y grandes de este género, fue la historia mejor narrada sobre una joven chica con una historia intima para desgarrar corazones, fue la historia sobre el fallecimiento del amor verdadero de un superhéroe.

Cuando el escritor Kurt Busiek y el dibujante Alex Ross crearon la sobresaliente mini-serie MARVELS en 1,994 que trata sobre una exploración sincera del universo Marvel establecido en los años sesentas y principios de los setentas, ellos les dieron a los lectores, una ventana hacia un mundo nunca antes visto con ese grado de verosimilitud.


En ese momento, el estilo usado en el arte pintado de Ross fue foto realista como para quitar el aliento y le prestó un sentido aumentado de apariencia y fidelidad a porciones de relatos clásicos hechos por talentos como Ditko, Kirby y otros.

Los primeros tres números repasaron algunos de los momentos de la historia de las historietas Marvel desde su inicio como la editorial Timely en 1,939, pasando por la primera aparición de los robóticos cazadores de mutantes llamados Centinelas en 1,965 hasta la llegada del devorador de planetas llamado Galactus en 1,966.


Pero mientras el alcance del tema en aquellos primeros tres números fue seguramente grandioso, la ultima entrega tenia que traer un cierre a la jornada entera con tanta grandeza épica y gran drama como fuese posible. Para cumplir con esta eminente meta, Busiek y Ross escogieron enfocar el último número de MARVELS en el auge y caída de la participación de cierta neoyorkina dentro del universo Marvel en 1,973.


Para lectores viejos fue todo un impacto el volver a rememorar la muerte de Gwen Stacy. El dúo Busiek - Ross supieron ilustrar a los nuevos lectores, la impresión imborrable que dejó esa única historia en los anales de historietas de superhéroes. Muy agudo de su parte el pagar tributo a una aventura digna de una opera. 

La muerte de Gwen Stacy fue indudablemente el fin de una era, una sacudida tectónica que movió los cimientos duros del género de superhéroes dentro de su ciclo de causa y efecto interminables hacia un nuevo paradigma que mejor reflejaba las sensibilidades culturales y socio-políticas de sus lectores.


Con la desaparición de la prometida de Peter Parker y la presentación en los siguientes meses de personajes violentos como los anti-heroicos Castigador (Punisher) y Glotón (Wolverine), la siguiente fase en el desarrollo del negocio de los superhéroes había llegado, no con un centellante relámpago, menos con fanfarrias triunfales sino con el sonido de una hueca fractura del hueso de un cuello.

Aun más: esto demuestra que los comics podían ser "adultos" antes que aparecieran "los Vigilantes" y otros productos en ese estilo.

Otro que sí: si hubiese estado la Internet en esa época, esta se hubiese partido en la mitad, los internautas habrían demandado que rodaran cabezas de Marvel por la muerte de Gwen Stacy.

Este es el fin de la disertación, gracias por su atención, me despido de todos hasta una próxima colaboración.

Escrito por Héctor Augusto Sovero Gastañeta.

1 comentario:

  1. Bueh...un poco cliché Hector, no te parece? Entretenido e informativo, eso sí, para aquellos que no conocen de las aventuras arácnidas de los setentas.
    Lo digo siempre. Spider-man debió dejarse de escribir después de la muerte de Kraven en los 80´s. Es ahí donde, a falta de buenas historias, Peter debió retirarse del traje y del cómic para dejar una huella tan grande que aún se sienta su pérdida. Como es lógico, Marvel no podía dejar de lado a la gallina de los huevos de oro. Y ahora, tenemos a Peter tratando siempre de hacer una buena historia en los últimos 25 años sin poder lograrlo. Una verdadera lástima para los fanáticos hardcore del buen Petey como el que escribe. Saludos!

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